
El estereoscopio de los solitarios
El estereoscopio de los solitarios
Editorial Sudamericana
Risvolto
Wilcock definió El estereoscopio de los solitarios como "una novela con setenta personajes principales que nunca llegan a conocerse".
Semejante a la mayoría de las afirmaciones del autor, ésta nos conmueve tanto por su ingenio como por su lógica inobjetable.
Cada uno de los personajes que nos es presentado en este libro captura la atención del lector y la conduce a ese suburbio wilcockiano en donde lo fantástico resulta tan natural como el aire que respiramos: un centauro hambriento que pinta naturalezas muertas, Medusa y sus amantes convertidos en estatuas, la gallina asesora literaria de una editorial, dos amantes que se devoran entre sí, el oráculo que recorre la ciudad en camioneta, una sociedad de escritores dentro de un armario. Como en las imágenes de un estereoscopio se despliega aquí todo el universo del autor.
Wilcock atesora y distorsiona mitos y leyendas, convoca terrores de la antigüedad y supersticiones contemporáncas al unisono y logra con modesta eficacia lo que muchos se afanan en conseguir. De él puede decirse, con justicia impropia de esa colección de exageraciones que suelen ser las contratapas, una verdad incontrovertible: es único, genial, asombroso.




