
Paseo sentimental
Paseo sentimental
Editorial Sudamericana
Risvolto
El enamorado
Con mis brazos fervientes y extendidos
sobre la noche llena de sonidos,
como un árbol inmenso en la penumbra
que un rayo azul y repentino alumbra,
como la sorda majestad del mar,
como alguien que se quiere suicidar
llamándote en el vórtice del viento,
soy de mi propio amor el monumento.
¡Oh ráfagas, oh fuentes, oh ciudad,
cómo agradezco la felicidad!
¡Cómo agradezco que una sola rosa
perfumando la noche voluptuosa
forme en los labios de un enamorado
la imagen de otro labio apasionado,
y que en el aire un resplandor sombrío
convirtiendo en estrellas el rocío
otorgue a la tiniebla vacilante
el brillo de los ojos de su amante!
Aquí en el césped, frente al infinito,
envuelto entre relámpagos, repito
la misma frase al universo entero:
“Nadie ha querido como yo te quiero.
Oh sí, nadie está próximo a la esencia
de nuestra espiritual correspondencia;
sé que en tus ojos nadie se miró,
que en su profundidad sólo estoy yo
adorándote en medio de estas ramas,
sé que nosotros sobre un mundo en llamas
nos miraremos con la misma calma
de los que no son nada más que un alma;
y sé que en nuestro amor transfigurados,
más allá de los bosques inviolados
y más allá del mar que se ilumina
con nuestra doble irradiación divina
tendremos una historia más preciosa
que este mismo jardín, y que esta rosa
sobre mi labio ardiente deshojada;
sé que sin ti la vida ya no es nada”.



